Sabado, 10 de enero de 2026
defienden que la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE "no puede incluir derechos que no son reconocidos por todos y son divisorios"
Obispos europeos muestran su rechazo a incluir el aborto en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE
"El aborto nunca puede ser un derecho fundamental. El derecho a la vida es el pilar fundamental de todos los demás derechos humanos, especialmente el derecho a la vida de los más vulnerables, frágiles e indefensos, como el niño no nacido en el vientre de la madre, el emigrante, el anciano, la persona con discapacidad y los enfermos", aseguran los prelados europeos en un comunicado dirigido a los miembros del Parlamento Europeo los obispos de .
En este sentido, defienden que la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE "no puede incluir derechos que no son reconocidos por todos y son divisorios". "No existe un derecho reconocido al aborto en el Derecho europeo o internacional, y la forma en que se trata esta cuestión en las Constituciones y Leyes de los Estados miembros varían considerablemente", advierten.
Además, aseguran que la promoción de la mujer y de sus derechos "no está relacionada con la promoción del aborto". "Trabajamos por una Europa donde las mujeres puedan vivir su maternidad libremente y como un regalo para ellas y para la sociedad y donde ser madre no sea en ninguna manera una limitación para la vida personal, social y profesional", recalcan.
En este sentido, lamentan que el aborto "va en dirección contraria a la promoción real de mujeres y sus derechos" e inciden también es que esta práctica "nunca" puede ser un derecho fundamental.
Los obispos europeos se hacen eco del nuevo documento elaborado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, publicado este lunes, que identifica el aborto, la eutanasia o la ideología de género como amenazas a la dignidad humana.
Para el episcopado europeo, tal y como señala la Declaración 'Dignitas Infinita' -firmada por el prefecto del Dicasterio, el teólogo y cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, y aprobada por el Papa el pasado 25 de marzo- debe afirmarse "con toda fuerza y claridad", incluso en la actualidad, que esta defensa de la vida por nacer está estrechamente vinculada a la defensa de todos y cada uno de los demás derechos humanos".