Lunes, 10 de agosto de 2020

Lo que algunos no quieren ver

Lecciones chilenas

La subida de las tarifas del metro de Santiago de Chile en 30 pesos (¡cuatro céntimos de euro!) fue la excusa "a partir del 18 de octubre- para el estallido de violencia de ultraizquierda que tiene contra las cuerdas al país más exitoso de Hispanoamérica. Un país que había conseguido un progreso formidable, no con el "socialismo del siglo XXI", sino con políticas de libertad heredadas de la era Pinochet: pensiones de capitalización, participación del sector privado en la sanidad y la educación, impuestos bajos… Y he ahí la clave del asunto. El eje bolivariano, debilitado por la victoria de Bolsonaro en Brasil o la de Duque en Colombia "más la reciente caída de Evo Morales en Bolivia- necesitaba reaccionar. ¿Qué mejor reconstituyente que abatir al odiado modelo chileno, demostración histórica de la superioridad moral y funcional del libre mercado? "El neoliberalismo nació en Chile y morirá en Chile", proclama el joven activista Víctor Chanfreau, de la estirpe de Rodrigo Lanza.

Solo desde este prisma cobra sentido la violencia irracional de las últimas semanas. Como el precio del metro había subido cuatro céntimos… quemaron más de 70 estaciones, dejando a la capital sin transporte público. Como protesta frente a la "pobreza" "en el país más próspero de Hispanoamérica- asaltaron comercios, saquearon supermercados, quemaron iglesias, destruyeron infraestructura urbana… Han sumido el futuro del país en la incertidumbre, sobre todo tras el anuncio de un proceso constituyente por el claudicante presidente Piñera, y ha comenzado la huida de inversión extranjera. Se han destruido ya miles de empleos. Lo pagarán precisamente los más pobres.

Los vándalos australes "entre ellos, más estudiantes pijo-progres que proletarios- encuentran la simpatía apenas disimulada de la mayor parte de la prensa occidental: "estallido de descontento", "protesta contra la miseria"… Pero Chile tiene el PIB per cápita más alto del continente: 15.921 dólares (2018). Sí, es poco más que la mitad del español (28.000$, redondeando), pero la comparación que procede es con los otros países hispanoamericanos: los 9.800 de Brasil, los 5.600 de Colombia…; y, sobre todo, con los que han aplicado el socialismo bolivariano: los 3.400 de Venezuela, los 3.500 de Bolivia, los 2.000 de Nicaragua.

Ante la evidencia del fracaso universal del socialismo, la izquierda del siglo XXI "convertida en "el espíritu que siempre niega": los lectores de Goethe saben cuál es- ha encontrado un nuevo filón de crítica anticapitalista en la denuncia de la desigualdad. En realidad, la desigualdad va asociada al crecimiento "viceversa, solo reinó perfecta igualdad en la horda paleolítica, toda ella al borde de la inanición- y resulta moralmente inobjetable si es producto del emprendimiento legítimo y de los diversos niveles de esfuerzo, suerte y capacidad. Deberíamos preferir la abundancia desigual a la pobreza igualitaria. Y en Chile la pobreza absoluta ha pasado de un 50% a un 6% de la población en las últimas cuatro décadas.

Pero es que, además, Chile no es el país más desigual de Hispanoamérica, como explicó Axel Kaiser en este diálogo con Diego Sánchez de la Cruz: se encuentra en la zona templada y, de hecho, ha mejorado su coeficiente Gini en los últimos quince años, pasando de un 0,54 a 0,48. Un estudio del Banco Mundial (2018) clasificó a Chile como el sexto país del mundo en que más había progresado el 40% más pobre de la población en la última década. Otro del Crédit Suisse indica que la desigualdad entre el 10% más rico y el 10% más pobre es allí la misma que en Suiza, e inferior a la de Dinamarca. Chile tiene el "índice de desarrollo humano" más alto de Hispanoamérica, según el PNUD (Naciones Unidas). La esperanza media de vida (80,32 años) es la segunda más alta de la región, tras Costa Rica.

Chile heredó del régimen de Pinochet un sistema educativo muy descentralizado, en el que los municipios ejercían importantes competencias y el sector privado tiene una participación mayor que en otros países; un sistema detestado por la izquierda internacional, que de hecho fue ya reformado a fondo por Michelle Bachelet. Lástima, porque los resultados eran, de nuevo, los mejores de Hispanoamérica. En 2016, Chile tenía la tasa de escolarización en educación superior más alta del continente, equiparable a la de países como Australia, y era la nación con mejor cobertura educativa del quintil más pobre de la población. Chile es el país hispanoamericano con mejores resultados en el informe PISA sobre calidad de la educación.

Y Chile se había convertido en una referencia mundial con su sistema de pensiones de capitalización: los chilenos están obligados por ley a invertir al menos el 10% de sus ingresos en fondos de pensiones; los españoles pagamos un promedio del 30% a nuestro sistema público. Los chilenos son propietarios de su inversión; las contribuciones de los españoles, en cambio, se usan para sostener las pensiones de los jubilados actuales: lo único que poseemos es la promesa del Estado de que, cuando nos jubilemos, extraerá a su vez cotizaciones de los españoles entonces en activo. El problema es que, con una natalidad de 1.,25 hijos/mujer, en España no habrá suficientes cotizantes jóvenes, lo cual aboca al sistema "de reparto" a la quiebra, o al menos a una reducción drástica del monto de las pensiones (de hecho, nuestro modelo tiene ya un déficit de 65.000 millones de euros, tras haber consumido en pocos años el Fondo de Reserva). El sistema chileno, en cambio, es sostenible por definición, e independiente de las circunstancias demográficas.

¿Cómo es posible que, con todos estos logros en su haber, el "modelo chileno" se tambalee ahora por los envites de los incendiarios? Agustín Laje y Vanessa Vallejo lo han explicado muy bien: el centro-derecha chileno "está pagando muy caro no haber entendido la cultura como campo de combate y la política como algo más que un gráfico de barras". La derecha hispanoamericana "como el PP en España, como toda la derecha establecida- pensó que la mejora de los indicadores económicos hablaría por sí misma ("lluvia fina", lo llamaba Aznar) y que no era necesario plantarle cara a la izquierda en el terreno cultural ("la economía lo es todo", dijo Rajoy). Los resultados están a la vista: media juventud chilena convencida de que vive en un infierno capitalista, y que la solución para la pobreza pasa, no por la libre empresa, sino por la redistribución, el ordeño de los ricos y el "gasto social". Lo mismo que aplicó Chávez en Venezuela y propone Pablo Iglesias en España.

País tras país, generación tras generación, la humanidad se niega a aprender que el socialismo es opresión y miseria. No bastó la tragedia de los rusos, los polacos y húngaros, los camboyanos, los cubanos, venezolanos y nicaragüenses…: millenials adanistas piensan que esta vez saldrá bien, porque esta vez dirigirán ellos el experimento. Entregando la cultura a la izquierda "es significativo que uno de los epicentros de las protestas chilenas sea el Instituto Nacional, el que solía ser el mejor colegio del país, tomado desde hace años por profesores marxistas- la derecha se pone la soga al cuello y hace peligrar la sostenibilidad de los países.

Está surgiendo una nueva derecha que ha tomado conciencia de esto y da la réplica intelectual a la izquierda en todos los terrenos (también en el de los valores, la vida y la familia, la inmigración, la soberanía nacional…): es esa "ultraderecha" contra la que le alertan en las televisiones (en Chile, el Partido Republicano de José Antonio Kast; en España, Vox). La cuestión es si llegará al poder a tiempo de evitar el colapso.


Comentarios

Por generic cialis at walmart 2020-07-31 18:16:30

Rvqcvp vowmlg online casino gambling real money casino games casino online real money Ocvgr


Comentar

Columnistas

Cómo la Ley de Cambio Climático nos empobrecerá en vano

La ley de Cambio climático es puro ecosocialismo: planificación vertical de la economía con la excusa de la "emergencia climática". El clima siempre ha cambiado y no hay pruebas concluyentes de que el cambio actual sea más rápido, ni de que la acción humana sea su causa principal.?Publicado en Actuall

Por Francisco J Contreras Leer columna

A propósito de Santa Sofía

La Iglesia sigue presa de tópicos inactuales en vez de defender con uñas y dientes a las cristiandades perseguidasPublicado en el Diario de Sevilla

Por Rafael Sánchez SausLeer columna

Tiempos Protervos o la nueva protervidad III

En estos momentos tan decisivos para la humanidad echamos en falta una presencia inspiradora que por otra parte nunca le faltó en los últimos dos mil años en las circunstancias peliagudas: Nos referimos a la Iglesia Católica.

Por Esteban Alú MorteraLeer columna

 Calviño, descolgada

Visto el título del presente artículo y siguiendo con el uso la jerga que solemos emplear cuando se trata de ciclismo si este escrito fuese una crónica de alguna etapa de ese deporte, deberíamos intentar analizar ahora la causa principal por la que creemos que la aspirante española a ganar  una etapa en la que parecía bien situada, fracasó finalmente.

Por Francisco Alonso-Graña del Valle Leer columna

Corromper a un rey

Ahora, el ensayo de Monarquía ejemplar de Felipe VI se hace muy difícil: un Rey modélico no puede tejer alianzas con dirigentes entregados a la mentira, el sectarismo y la vulneración del estado de Derecho en un país de elites apátridas y moralmente arrasado.

Por Rafael Sánchez SausLeer columna

Tiempos protervos o la nueva protervidad II

Hace ya un tiempo nuestro actual presidente del Gobierno habló de la existencia de una policía patriótica en torno al PP.

Por Esteban Alú MorteraLeer columna

Los enemigos del perdón

Es imprescindible volver a hablar del perdón a los enemigos -perdón que no excluye la justicia- y de la misericordia para obtener misericordia. ¿Pero cómo vamos a proclamar ese mensaje si nos han convencido de que no hay pecados y de que no hay que perdonar porque eso va en contra de la justicia

Por P. Santiago Martín Leer columna

A mi esposa

  Es objetivo en la vida encontrar a la persona amada y querida que a nosotros se nos dona.  

Por José Manuel Miranda Alonso Leer columna

El príncipe de la mentira

No piensen que me refiero a Satanás, tal como lo apodó el apóstol Pedro (1 Pedro 5:8-9), el personaje al que me refiero no da para tanto intelectualmente, no olvidemos que Luzbel era el querubín de más alto rango y por tanto su inteligencia es inmensa, no, les hablo de una persona más modestita en este campo, nuestro actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ni siquiera fue capaz no ya de escribir sino de leer su propia tesis doctoral.

Por Teresa SalamancaLeer columna

Tiempos protervos o la nueva protervidad I

La palabra protervidad, según el diccionario de la RAE, significa obstinación en la maldad. No se trata de un "palabro" como la "desescalada", ya que las montañas se escalan y luego se bajan o descienden pero no se desescalan.

Por Esteban Alú MorteraLeer columna

EL INGRESO MINIMO VITAL: UN PASO HACIA LA ESCLAVITUD CLIENTELISTA

Asistimos a la transformación de una sociedad democrática en una sociedad esclavizada por el poder a través de la compra del hoy todavía ciudadano por medio de un "plato de lentejas", con el "Gran Hermano"  mediático dirigiendo sus pasos

Por José Luis LafuenteLeer columna

Encuesta
¿Logrará las subvenciones que busca por la EU Sanchez?

a) No, es disparatado lo que pretende
b) Si, la EU está en descomposición

Dignidad Digital, S.L. E-mail: redaccion@dignidaddigital.com
logo